- LXXXVII - A una inundación que hizo grandes estragos en la ciudad de Valladoli...
Era Ciudad Augusta, Imperial era
este horror a desierto semejante,
pudo a líquidas ondas un instante,
lo que a siglos el tiempo no pudiera.
Menos atroz el elemento fuera,
sino borrara a partes lo elegante,
y el todo de la fábrica flamante,
a general diluvio redujera.
Cuando son pena, o mérito los males,
cuando conviene el golpe, o el amago,
no le penetra la mortal fatiga.
O providencia, oculta en las señales,
en la felicidad, y en el estrago,
se ignora si regala, o si castiga.