¡Madre!

By Manuel Martínez Barrionuevo

Siempre te miro, siempre, madre mía,

de tu vida llevar la triste carga

y por tu santo amor, es menos larga

y menos dolorosa mi agonía

¡Qué no te quiero dices! ¿Quién podría

asegurar la duda que te embarga?

¡Si tú haces dulce mi existencia amarga!

¡Si conviertes mi noche en claro día!

¿Qué no te beso nunca,? Lo confieso,

y que llegue a besarte nunca esperes

aunque dudaras de mi amor por eso

¿Por qué mis besos y caricias quieres,

si te pondrá una mancha a cada beso

la boca que ha besado otras mujeres?