Mañoso artificio de vieja desdentada

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Quéjaste, Sara, de dolor de muelas,

porque juzguemos que las tienes, cuando

te duelen por ausentes, y, mamando,

bocados sorbes y los sorbos cuelas.

De las encías quiero que te duelas,

con que estás el jigote aporreando;

no lames sacamuelas: ve buscando,

si les puedes hallar, un sacaabuelas.

Tu risa es, más que alegre, delincuente;

tienes sin huesos pulpas las razones,

y el raigón del mascar, lugarteniente.

No es malo, en amorosas ocasiones,

el no poder jamás estar a diente,

aunque siempre te falten los varones.