MARCELO H. DEL PILAR
En su vida, la más emocionante
fué la hora en que, inválido y maltrecho,
llegar sentía su postrer instante
bajo la paz de hospitalario techo.
Todo el esfuerzo sólido y brillante
que puso en defender nuestro derecho,
sus luchas de escritor y laborante
con él finaban en prestado lecho.
Tuvo Rizal en su gloriosa muerte
bello escenario; Del Pilar moría
— ¡oh trágicas crueldades de la suerte! —
tras la miseria que colmó su daño,
lejos de su familia en su agonía,
en un triste hospital y en suelo extraño.