Medio ambiente

By Delmira Agustini

Mi buen amigo el noble Juan de Dios, compañero

de mis alegres años de juventud, ayer

no más era un artista genial, aventurero

-Hoy vive en un poblacho con hijos y mujer-

Y es hoy panzudo y calvo Se quita ya el sombrero

delante de don Sabas, de un don Lucas ¿qué hacer?

La cuestión es asunto de catre y de puchero,

sin empeñar la «Singer» que ayuda a mal comer.

Quimeras moceriles -mitad sueño y locura-;

quimeras y quimeras de anhelos infinitos,

y que hoy -como las piedras tiradas en el mar-

se han ido a pique oyendo las pláticas del cura,

junto con la consorte, la suegra y los niñitos

¡Qué diablo! Si estas cosas dan ganas de llorar.

Y hoy río si tu ríes, y canto si tú cantas;

y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas

Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

y tiemblo si tu mano toca la cerradura,

¡y bendigo la noche sollozante y oscura

que floreció en mi vida tu boca tempranera!