Memoria inmortal de Don Pedro Girón, Duque de Osuna, muerto en la prisión

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Faltar pudo su patria al grande Osuna,

pero no a su defensa sus hazañas;

diéronle muerte y cárcel las Españas,

de quien él hizo esclava la Fortuna.

Lloraron sus envidias una a una

con las propias naciones las extrañas;

su tumba son de Flandes las campanas,

y su epitafio la sangrienta luna.

En sus exequias encendió al Vesubio

Parténope, y Trinacria al Mongibelo;

el llanto militar creció en diluvio.

Diole el mejor lugar Marte en su cielo;

la Mosa, el Rhin, el Tajo y el Danubio

murmuran con dolor su desconsuelo.