Mentira y desvergüenza de la deidad venérea

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Meona Venus, madre del mocoso

y rapacejo Amor, que ser solías

la que en las africanas puterías

tomaste banco y trato ganancioso;

y tú, desnudo niño y revoltoso,

que de fraguel oculto le servías

procurando también sus granjerías,

a sus mañas ya hecho, codicioso:

¿de dónde, enhoramala, habéis tomado

de dioses apellido y nombradía,

haciendo a todo el mundo que os respete?

¿o quién de entendimiento había privado

al vulgo, que por dioses admitía

a una puta probada y su alcahuete?