MI ADIÓS A ILOILO

By Manuel Bernabé

Antes de abandonarte, ciudad maravillosa,

que ungiste de alegrías mi peregrinación,

quiero dejar prendida en tu escudo una rosa,

que yo he santificado ante el altar de Otón.

La nave lleva al bardo. Pero en la silenciosa

lágrima que yo vierto, queda mi corazón;

y el noble ilongo amigo, como la ilonga hermosa,

vivirán por los siglos dentro de mi canción.

Más alto que el "kanuyos" cerniéndose en los montes

mi alma tenderá el vuelo a extraños horizontes,

cantando de los pueblos el himno redentor;

Pero, así bramen vientos y se refosquen cielos,

hacia estas islas sacras retornará sus vuelos,

¡como el ave que vuelve a su nidal de amor!