Mi barquera – I
Lleva en la mano un arpa laureada
y cíngulo de estrellas en la frente;
vaga en el éter y su huella ardiente
deja inmortales formas en la nada
Tiende el velo de Maya y hechizada
la Realidad transfigurar se siente
Bebe del alma, un vino fervescente
la escancia que sus penas anonada
¡Ah! vuelve a mí tus ojos, Poesía,
y el jugo suave de la flor del loto
vierte en el cáliz que me diste un día,
ahora de acíbar rebosante y roto
¡Sirena, ven; y la barquilla mía
lleva cantando, a su ancladero ignoto!