Mi canto
Canto la vida, las dulzuras canto
del bien sin tacha que feliz disfruto:
ni el oro envidio, ni el honor disputo,
que tanto halagan y deslumbran tanto
Bendigo de mi hogar el mudo encanto,
y del trabajo saboreo el fruto
Mi numen y mi afán: ¡doble tributo
con que hasta Dios el corazón levanto!
Calle el tedio del alma endurecida,
entre dudas rebelde prisionero
Yo, como el ave que dichosa anida
bajo la sombra del campestre alero,
canto la tierra en paz, canto la vida,
¡porque te amo, Señor, creo y espero!