Mi destrucción
Bien pronto ¡ay Dios! la muerte asoladora
en la nada hundirá mi triste vida;
mi huesa, entre mil huesas confundida,
ni el sitio marcará do el cuerpo mora
De otro siglo la planta triunfadora
la tierra de mi tumba removida
hollará con desprecio, ya perdida
toda memoria de que existo ahora
La misma a quien yo adoro, de la flores
que el jugo tomen de mi tronco helado,
respirará sin pena, ¡ay! los olores
¡Oh mundo miserable! ¿a qué me has dado?
a conocer la gloria, los amores,
y vivir, para ser luego olvidado.