Mi luz
No fue mi voluntad ni mi albedrío
el hondo palpitar de aquel deseo
ni acrecentó mi afán su devaneo
en turbio manantial de desvarío
No arrasó en aluvión mi labrantío
el cadente ondular de su jadeo
ni, en cálido huracán, el aleteo
de su cuerpo animal de escalofrío
Arrebató mi luz el alto anhelo
de desgarrar la piel en el acero
del tajo de su hoz en dentellada
Si en su boca libé mieles de cielo
en su hondura nací, fiel prisionero
del azul resplandor de su mirada