Mi pensamiento

By Merced Valdés Mendoza

Duerme tranquilo, pensamiento mío,

en tu feliz y suave indiferencia,

y tus cándidas horas de inocencia

no perturbe jamás el hado impío.

No aprisionado mires tu albedrío

por el vano oropel de la opulencia;

todo cuanto seduce la existencia

te encuentre siempre como el mármol frío

Y no despiertes nunca pensamiento

de tu sueño sublime y apacible,

y sé del mundo al engañoso acento

roca en mitad del mar, dura y terrible,

que despreciando el espantoso viento

a su fuerza y pode res insensible.