Mi único enemigo

By Ricardo Gil

Amigo cariñoso en apariencia

y en realidad verdugo, de mi suerte

decide a su capricho con el fuerte

poder de su satánica elocuencia:

en torpe desaliento, sin clemencia

toda viril aspiración convierte

y triunfa y hace luego que despierte

voraz remordimiento en mi conciencia

Tú lo sabes, Dios mío, la mezquina

loca pasión, el vergonzoso miedo,

la duda y el estéril egoísmos

son armas con que lucha y me domina

¡Véncele Tú, Señor, que yo no puedo,

no le puedo vencer, pues soy yo mismo!