Miniatura

By Gaspar Núñez de Arce

Pronto a partir, temiendo que la aurora

a sus contrarios delatarle pueda,

de pie en la escalera de torcida seda,

suspira el joven con pesar: «¡Ya es hora!»

Y envuelta en la hojarasca trepadora

que por los hierros del balcón se enreda,

con voz, la dama, entrecortada y queda

retiene al dulce bien que la enamora

Tan solo el canto, precursor del día,

de la impaciente alondra, quebrar pudo

del furtivo coloquio el embeleso

«¡Ya va el alba a llegar; vete, alma mía!»,

ella gimió, y en el silencio mudo

de la vencida noche, estalla un beso