Mirando el túmulo de Lope de Vega
Aquí yace, ¡ay dolor! ¡ay hado esquivo!
aquí reposo, ¡ay fin dudoso y cierto!
aquí fluctúa, ¡ay peligroso puerto!
aquí fallece, ¡ay golpe ejecutivo!
Un hombre, cuyo nombre no percibe,
un ángel, cuyo espíritu no acierto,
un vivo con escrúpulos de muerto,
y un muerto con relámpagos de vivo.
Un Héroe, que a su patria inmortal hace,
un semi-Dios, que su fortuna elige,
un fénix racional que muere y nace.
Un sacro Apolo que el Parnaso rige,
dígolo de una vez, LOPE es quien yace,
todo lo digo ya, pues LOPE dije.