Mis armas

By Francisco Javier Ugarte y Pages

No pretendo, Dios mío, que piadoso

el cáliz del dolor de mí separes

Yo apuraré, paciente y animoso,

la hiel con que mi espíritu acibares

¿Puedo acaso pedirte que me ampares

de la paz en el cómodo reposo,

si contemplo elevado a los altares

al infeliz, al triste no al dichoso?

Dame penas y angustias sin medida,

y llegará mi esfuerzo al heroísmo

en defensa del alma dolorida

¿Armas? Las he ensayado por mí mismo

en los rudos combates de la vida:

mucho Kempis y mucho Catecismo.