¡Mis viejos limoneros!

By Francisco Lles

En otros tiempos era, cuando en la tarde gualda

y oro y zafiro toda, por medio a la pradera

pasara, en su pupila dormida la Quimera

con sus manitas locas tejiendo una guirnalda.

de blancos azahares Mis viejos limoneros,

ya las desilusiones amarillean el verde

y se cansa el camino serpentón, y se pierde

vanamente buscándola por todos los potreros

Fue un ave y -una tarde- cuando en el campo había

la sombra de las alas de la Melancolía,

llenaron las tristeza de su adiós, los senderos

Lloraron los bambúes imposibles quereres:

no ha vuelto la hermanita de los atardeceres

y aún en vano esperamos, mis viejos limoneros.

Todo habla de la dulce leyenda de otros días;

tiende la amada noche sus sombras; ya no hay trinos

y, en tanto, las siluetas de todos los caminos

piérdense en las brumosas y tristes lejanías

Y así, bajo las alas del crepúsculo yerto,

interrogáis los viejos horizontes lejanos;

y, esperándola a ella, quedáis sobre los llanos

como otras pensativas esfinges del Desierto

¡Oh viejos limoneros de mi dicha testigos,

con vosotros, que fuisteis sus mejores amigos,

que bien en estas dulces soledades me hallo,

mientras que va cayendo la noche en los potreros

y mientras que en las sombras se ocultan los senderos

donde se escucha el lento pacer de mi caballo