MORIR HABEMOS
¡Día de evocaciones tristes y religiosas
en que las almas vagan por los parques desiertos,
en que a las soledades de los seres ya muertos
se asocia la divina lágrima de las cosas!
¡Mano, deja en sus tallos las olímpicas rosas
y corta siemprevivas de los silentes huertos!
¡ Que la tarde recoja en sus fulgores yertos
la piadosa elegía de las madres y esposas!
Es hora de rezar, es hora de plañir,
es hora de pensar que habernos de morir.
; Oh, la piedad cristiana que por los muertos llora!
Y tú, corazón mío, vierte un río de llanto,
que aquel amor sublime a quien quisiste tanto,
al pie de los cipreses eternamente mora.