Muerte
Mas ¡oh! la turbulenta hora de los derrumbes
en que se trueca el surco en un terrible abismo
(Tú eres humano, hermano, y sabes que sucumbes:
es el destino injusto, ¡siempre será lo mismo!).
La exactitud severa del término marcado
destácase por sobre la meta del vivir
La Vida es un perenne dominio limitado
por sobre cuyos muros cruzamos al morir
Dejemos ante el grande poder de lo insondable
-que tiene su designio severo e inmutable-
la vanidad que exalta el odio y el rencor.
Que Cristo, con ser Cristo, divinizó su vida
por el acatamiento de la fatal medida
que eternamente iguala la Gloria y el Dolor