Muestra el haber seguido el error de otro amante que había sido primero

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Por yerta frente de alto escollo, osado,

con pie dudoso, ciegos pasos guío;

sigo la escasa luz del fuego mío,

que avara alumbra, habiéndome abrasado.

Cae del cielo la noche, y al cuidado

presta engañosa paz el sueño frío;

llévame a yerma orilla de alto río,

y busco por demás o puente o vado.

En muda senda, oscuro peregrino,

sigo pisadas de otro sin ventura,

que para mi dolor perdió el camino;

cuando elocuente, Lisi, tu hermosura

califica en tu luz mi desatino

y en tus merecimientos mi locura.