Muestra lo que se indigna Dios de las peticiones execrables de los hombres, y qu...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Con mudo incienso y grande ofrenda, ¡Oh, Licas!,

cogiendo a Dios a solas, entre dientes,

los ruegos que recatas de las gentes,

sin voz, a sus orejas comunicas.

Las horas pides prósperas y ricas,

y que para heredar a tu parientes,

fiebres reparta el cielo pestilentes,

y de ruinas fraternas te fabricas.

(¡Oh grande error! Pues cuando de ejemplares

rayos a Dios armó la culpa, el vicio,

víctimas le temblaron los pesares.

Y hoy le ofenden así, no ya propicio,

que, vueltos sacrílegos los altares,

arma su diestra el mismo sacrificio.)