MUJER MODERNA II
Mujer, yo te bendigo por lo que tú eres,
por tu alma que es un áureo surtido de salud,
e hilando siempre el lino santo de tus deberes,
no llegarás a vieja: eres la Juventud.
Como el rocío humilde que nieva los rosales,
tienen tus pensamientos tal luz de honestidad,
que no los quiebra el oro de ardientes madrigales,
si en ellos no va un dulce aroma de verdad.
Mujer: sigue tu senda, o como tú quieras.
Tienes el sortilegio de todas las quimeras,
¡mariposas del alma que no pueden morir!
Como hiedra simbólica la Historia se te enlaza...
Eres el encantado compendio de una raza
que, atada a su pasado, conquista el porvenir.