MUSA HISPANISTA
Con la vista elevada hacia el Parnaso,
cual un Musset, llamé en lengua francesa
a mi Musa; más ésta, cual princesa
henchida de altivez, no me hizo caso.
Volví a invocarla, por salir del paso,
cual un Lord Byron, en la lengua inglesa,
pero !ay! en esta mi segunda empresa
tampoco me oyó y probé otro fracaso,
De nuevo la llamé, ya en lengua hispana,
y ella, dócil, veloz, feliz y ufana,
bajó del éter, entre rayos tersos,
penetró en mi aposento dulcemente,
estampó un beso en mi morena frente
y me inspiró estos mis catorce versos.