Napoleón

By José María Heredia

Sin rey ni leyes, Francia desolada

de anárquico furor cayó en la hoguera:

salvóla Bonaparte: lisonjera

la gloria en cetro convirtió su espada

Tembló a su voz Europa consternada:

reyes la dispensó con faz severa;

en Moscou, en Madrid, su águila fiera

en Roma y Viena y en Berlín vio alzada

¿Cómo cayó? Vencido, abandonado,

en un peñasco silencioso expira

dando ejemplo a los déspotas terrible

Al contemplar su fin desventurado,

clama la historia, que su genio admira:

«¡no hay opresión por fuerte irresistible!»