Neurastenia
Huraño el bosque muge su rezongo,
y los ecos llevando algún reproche
hacen rodar su carrasqueño coche
y hablan la lengua de un extraño Congo
Con la expresión estúpida de un hongo,
clavado en la ignorancia de la noche,
muere la Luna El humo hace un fantoche
de pies de sátiro y sombrero oblongo
¡Híncate! Voy a celebrar la misa
Bajo la azul genuflexión de Urano
adoraré cual hostia tu camisa:
«¡Oh, tus botas, los guantes, el corpiño !»
Tu seño expresará sobre mi mano
la metempsícosis de un astro niño