NUESTRO DON JUAN TENORIO

By José Hernández Gavira

Es algo que deslustra el libro de la gesta,

ese espíritu inquieto de nuestra juventud,

cuando en noches de luna con el puñal se apreste

íi desfacer entuertos en la mano el laud;

cuando en noches de luna, muy tranquilo y sin prisar

canta Don Juan sus coplas desbordantes de amor,

¡presto a vender el alma por la dubia sonrisa

De Katty o de Eduvigís, de Esther o de Elynor.

Despreocupado, nuestro joven Don Juan Tenorio

trepa las tapias del mismo Reformatorio

que en su locura es como un castillo feudal,

con su ukalele llama a la inclusa y ufano

la corteja y la, besa, mientras en la otra mana,

tras las espaldas blande, un siniestro puñal...