Nuestro soldado

By Amos de Escalante

Roto, descalzo, dócil a la suerte,

cuerpo cenceño y ágil, tez morena,

a la espalda el morral, camina y llena

el certero fusil su mano fuerte

Sin pan, sin techo, en su mirar se advierte

vívida luz que el ánimo serena,

la limpia claridad de un alma buena

y el augusto reflejo de la muerte

No hay su duro pie risco vedado;

sueño no ha menester, treguas no quiere;

donde le llevan va; jamás cansado

ni el bien le asombra ni el desdén le hiere:

sumiso, valeroso, resignado

obedece, pela, triunfa y muere