Obstinado padecer sin intercadencia de alivio

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Colora abril el campo que mancilla

agudo yelo y nieve desatada

de nube obscura y yerta, y, bien pintada,

ya la selva lozana en torno brilla.

Los términos descubre de la orilla,

corriente, con el sol desenojada;

y la voz del arroyo, articulada

en guijas, llama la aura a competilla.

Las últimas ausencias del invierno

anciana seña son de las montañas,

y en el almendro, aviso al mal gobierno.

Sólo no hay primavera en mis entrañas,

que habitadas de Amor arden infierno,

y bosque son de flechas y guadañas.