Ocaso

By Manuel José Othón

He aquí, pintor, tu espléndido paisaje:

un lago oscuro, ráfagas marinas

empapadas en tintas cremesinas

y el azul profundo del celaje;

un tronco que columpia su ramaje

al soplo de las auras vespertinas

y manchadas de verde las colinas

y de amarillo el fondo del boscaje;

un peñasco de líquenes cubierto;

una faja de tierra iluminada

por el último rayo del sol muerto;

y, de la tarde al resplandor escaso,

una vela a lo lejos, anegada

en la divina calma del ocaso.