Ocaso y orto

By Julio Flores Roa

El gran león azul, de alba melena,

no ruge ya parece que dormita

debajo de la bóveda infinita,

en su cubil de rocas y de arena

Huye la tarde; prodigiosa escena:

¡ensangrentado el sol se precipita

en su tumba de oro, y la marchita

frente le anubla un hálito de pena!

El toque de oración resuena

en la ciudad distante que se agita

con el vago rumor de una colmena.

Mientras la luna -blanca margarita-

ante el sol -rojo lirio- asoma llena

Mirad: ¡Él muere y ella resucita!