Octubre

By Enrique Menéndez Pelayo

Pasó el rápido engaño con que Flora

hizo amable el vivir Pasó el riente

verano, con el sol sobre la frente

y en las manos la espiga tembladora

Pasó cuando la vida alumbra y dora,

cuanto alegra los ojos y la mente:

la tibia noche, el sosegado ambiente,

la tarde azul y la rosada aurora.

Pasaron ¡ay! los que en mi huerto echaron

semillas de virtud, granos de vida,

que los vientos del mundo malograron

Eterna ley dictaba su partida,

¡y en vano a Dios mis ansias suplicaron

que no fuese esta vez obedecida