¡Oh, tardes adorables!

By Federico Bermúdez y Ortega

¡Oh, tardes adorables de aquel lejano estío!

¡Oh, siesta de mi sueño sobre su pecho en flor!

Venid rasgando brumas y sombras de mi olvido

a orar cabe el sepulcro de aquel perdido amor

Orad en el divino lenguaje del silencio

por todos los ensueños de aquella casta edad,

doliente margarita que aquellos blancos dedos

acaso no recuerdan que deshojaron, ya...

¡Oh, tardes adorables de aquel lejano estío!

Volar de blancos besos en alas del idilio,

arrullos de las almas bajo el sereno azul...

Quiméricas visiones de mi universo efímero,

¡traed a los oscuros rincones de mi olvido

blancas reminiscencias de aromas y de luz!