Orfandad

By Ricardo del Monte

¿Creíste que eran almas las estrellas,

como tú tristes, que en la niebla oscura

velan esa reciente sepultura

y trémulas escuchan tus querellas!

Niña, no esperes que te expriman ellas

dulce cordial que alivie tu amargura,

cuando un raudal de angélica ternura

orla de perlas tus pestañas bellas

Llora infeliz, junto al ciprés sombrío;

baja esos ojos que volviste al cielo

y en la fosa derramen su rocío.

Doblega, sauce, tu ramaje al suelo

De arriba vienen el calor y el frío,

la luz y el rayo; pero no el consuelo.