Otro contra el dicho

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Tantos años y tantos todo el día;

menos hombre, más Dios, Góngora hermano.

No altar, garito sí; poco cristiano,

mucho tahúr; no clérigo, sí arpía.

Alzar, no a Dios, ¡extraña clerecía!,

misal apenas, naipe cotidiano;

sacar lengua y barato, viejo y vano,

son sus misas, no templo y sacristía.

Los que huelen tu musa y sus emplastos

cuando en canas y arrugas te amortajas,

tal epitafio dan a tu locura:

«Yace aquí el capellán del rey de bastos,

que en Córdoba nació, murió en Barajas

y en las Pintas le dieron sepultura.»