Padece ardiendo y llorando sin que le remedie la oposición de las contrarias cal...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Los que ciego me ven de haber llorado

y las lágrimas saber que he vertido,

admiran de que, en fuentes dividido

o en lluvias, ya no corra derramado.

Pero mi corazón arde admirado

(porque en tus llamas, Lisi, está encendido)

de no verme en centellas repartido,

y en humo negro y llamas desatado.

En mí no vencen largos y altos ríos

a incendios, que animosos me maltratan,

ni el llanto se defiende de sus bríos.

La agua y el fuego en mí de paces tratan;

y amigos son, por ser contrarios míos;

y los dos, por matarme, no se matan.