PAISAJE DE ABANICO

By Manuel Bernabé

Las eses transparentes de los ríos en fuga

arrastran la coraza de una enorme tortuga,

mientras enseña un boa sus espiras de escamas

bajo del sol que lame los cielos con sus llamas.

Un caserón, al raso, dijérase que surca

la granja lugareña en grises desnudeces;

y el agua en el regato torbellina y bifurca

sus entrañas repletas de mimbres y de peces.

Camino de las trojes con sus perros guardianes,

van a las sementeras los nativos gañanes,

—los Cristos de la Raza, multiplicando panes.:—

No lejos, una nube de langostas desmiembra

el palay, que en la regia fecundidad de una hembra

primeriza, madura el fruto de la siembra...