Paisaje
Es hora del profundo silencio de las cosas
Ya todo, aletargado, parece que dormita
bajo el halago de una pesadumbre infinita
que hacen las horas tristes, y lentas y tediosas
Discreto, el sol occiduo dibuja y prende rosas
de púrpura en las nubes; un aura leve agita
las frondas en silencio y apenas precipita
del viejo mar en calma las ondas rumorosas
La tarde, flor de ensueño, doblega el áureo broche
y tiembla a la primera caricia de la noche
que esparce desde oriente su inmensa cauda bruna
Mientras como un heraldo divino de esperanza
asoma, tras la noche lumínica que avanza,
su rostro de oro pálido y magnífico; la Luna