Paisaje

By Federico Bermúdez y Ortega

Es hora del profundo silencio de las cosas

Ya todo, aletargado, parece que dormita

bajo el halago de una pesadumbre infinita

que hacen las horas tristes, y lentas y tediosas

Discreto, el sol occiduo dibuja y prende rosas

de púrpura en las nubes; un aura leve agita

las frondas en silencio y apenas precipita

del viejo mar en calma las ondas rumorosas

La tarde, flor de ensueño, doblega el áureo broche

y tiembla a la primera caricia de la noche

que esparce desde oriente su inmensa cauda bruna

Mientras como un heraldo divino de esperanza

asoma, tras la noche lumínica que avanza,

su rostro de oro pálido y magnífico; la Luna