PALIMPSESTO.

By Jesús Balmori

El Capitán Salcedo, preso en los dulces ojos

De la princesa india dormida en su candor,

Se desciñó la espada, y postrado de hinojos,

Puso sobre su sueño un beso y una flor.

El seno de la tierra sintió una nueva vida;

La espiga de oro se hizo prenda del sembrador;

Y toda Filipinas despertó estremecida

Y se alzó sacudida por un grito de amor.

Después, en otra noche romántica y preclara,

Como ninguna otra de luminosa y bella,

Como si a más de estrella, tuviera luna y sol,

Surgió de aquella noche de amor, María Clara,

Dulce como una rosa, blanca como una estrella,

¡Pulsando en su arpa indígena su cántico español!