Panteísmo

By Julio Herrera y Reissig

Los dos sentimos ímpetus reflejos,

oyendo, junto al mar, los fugitivos

sueños de Gluck, y por los tiempos viejos

rodaron en su tez oros furtivos

La luna hipnotizaba nimbos vivos,

surgiendo entre abismáticos espejos

Calló la orquesta y descendió a lo lejos

un enigma de puntos suspensivos

Luego: la inmensidad, el astro, el hondo

silencio, todo penetró hasta el fondo

de nuestro ser Un inaudito halago

de consubstanciación y aéreo giro

electrizónos, y hacia el éter vago

subimos en la gloria de un suspiro.