Para la tumba soy un extraño

By Emilio Finot

¿Nunca hallaré en el mundo el abrigaño

que no suele faltar ni a los bandidos?

¿Nunca en mi quieta vida de ermitaño

sonarán los gorjeos de los nidos?

Por su promiscuidad odio el rebaño;

sólo a la noche entrego mis gemidos:

mas nunca he de mostrar mi rostro huraño

el gesto que revela a los vencidos

Huérfano soy; mas mi altivez patricia

aminora mi peso de pesares

y me impide adular a la estulticia

Indiferente al soplo de la racha,

mi existir, sin cuidados familiares,

es gobelino que se deshilacha.