Paz de aldea

By José Muñoz San Román

Al caer de la tarde, está la fresco sentada,

de la casa a la puerta, la familia tranquila ,

tiende la buena madre hacia el sol la mirada,

y del corral baldío llega en eco de esquila.

El cura, por el porche de la iglesia pasea,

y con besos, los niños le acarician las manos,

limpias como la luna que a la noche blanquea

las copas de los árboles en los montes lejanos

Los segadores vuelven con los cuerpos transidos,

las piaras retornan con correr presuroso,

y con el sol se muere la luz del claro día.

Los pájaros revuelan en torno de sus nidos,

y al sonar la campana del «Angelus» glorioso,

todos los labios rezan: «Dios te salve, María »