Paz y guerra

By Rafael Álvarez Sánchez-Surga

Su corazón enardecido late

con desigual medida y rudo empuje,

y entre los pies de su caballo, cruje

cuanto se opone a su feroz embate

Blande el acero, clava el acicate,

en su negro alazán; no grita, ruge

su enronquecida voz ¿Hay quién dibuje

la embriaguez del soldado en el combate?

Embravecido mar parece el alma

del que embriagado en la horrorosa guerra

lucha por conseguir sangrienta palma

Deploro ese furor, mas no me aterra;

cuando el turbado mar vuelve a su calma

rodea con amor toda la tierra