Perlas
Toma el collar de nacaradas perlas,
en su nevado cuello lo coloca
mientras la risa escapa de su boca,
y en el vecino estanque corre a verlas.
Mas temerosa luego de perderlas,
se sienta presto en la maciza roca
Y una y cien veces con amor las toca
cual si tuviera miedo de romperlas
Cíñese el brazo nítido y redondo,
vierte alegre el collar en sus rodillas
y el fin lo enlaza en su cabello blondo.
Pero un ave pasó: con sus alillas
lanzó el tesoro al cristalino fondo
¡Y perlas mil bañaron sus mejillas!