Persuade al río que, pues crecido va con sus lágrimas, también vaya significando...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Frena el corriente, ¡oh Tajo retorcido!,

tú, que llegas al mar rico y dorado,

en tanto que al rigor de mi cuidado

busco (¡ay, si le hallase!) algún olvido.

No suenes lisonjero, pues perdido

ves a quien te bebió con su ganado;

viste de mi color desanimado

los cristales que al mar llevas tendido.

Pues en llantos me anegan mis enojos,

con el recién nacido sol no rías,

ni alimente tu margen sino abrojos.

Que no es razón que, si tus aguas frías

son lágrimas llovidas de mis ojos,

rían cuando las lloran ansias mías.