Pidiendo celos de un marido muerto
Tisbe, si adoras de tu muerto esposo
el polvo amante, que mi amor espera,
pues cuando en tus desdenes persevera
de no morir está mi amor celoso.
Que esperanza un espíritu glorioso
dime te ofrece, si la muerte fiera
cedió temprana tu afición primera
en el grave, en el último reposo.
Olvida, Tisbe, y logra ya en mi vida
la fe de que es inhábil tanta muerte,
que en esta disculpado está el olvido.
O pues eres, señora, un homicida
debate yo mejor la misma suerte
por muerto, unas por más agradecido.