Pinceladas – I

By Rudolfo Figueroa

Parece que, suspenso en su carrera,

quedóse el sol en el cenit clavado;

sigue el agua su curso fatigado

y la arena del margen reverbera.

En el bosque cercano desespera

el silencio de muerte que ha reinado,

y apenas se oye el canto desolado

de la torcaz medrosa y plañidera

Salta un ciervo: a los vientos interroga,

hunde sus secas fauces con anhelo

en la corriente que su sed ahoga;

asustada una garza tiende el vuelo

y como nube solitaria boga

por el azul espléndido del cielo.