Pinceladas – IV

By Rudolfo Figueroa

Por fin, dándole forma a la esperanza

de que termina la moral reyerta,

bordando airosa la extensión incierta

se divisa una nube en lontananza

El potro al viento su relincho lanza

como un clarín que se mantiene alerta,

y mientras todo en torno se despierta

la nube negra y majestuosa avanza

De pronto surge del oscuro seno

lívida cinta de bruñida plata

desaparece entre el fragor del trueno,

y entre tanto que el eco se dilata,

de la excelsa región manda el Dios bueno

brilladora y sonante catarata.