Pinceladas – V
Cesó la lluvia torrencial: la tierra
a la vida despierta sonriente,
besa el sol, al perderse en Occidente,
la cresta azul de la erizada sierra
Por las fragosas soledades yerra
atronador y rápido el torrente,
y se derrama por el fresco ambiente
cuanto perfume la corola encierra
El cenzontle celebra en la espesura
la vespertina fiesta que hasta el nido
llevó el canto más dulce de ternura;
llora el bosque, empeñado y aterido,
y la húmeda extensión de la llanura
la puebla el toro con triunfal bramido.