Pinceladas – V

By Rudolfo Figueroa

Cesó la lluvia torrencial: la tierra

a la vida despierta sonriente,

besa el sol, al perderse en Occidente,

la cresta azul de la erizada sierra

Por las fragosas soledades yerra

atronador y rápido el torrente,

y se derrama por el fresco ambiente

cuanto perfume la corola encierra

El cenzontle celebra en la espesura

la vespertina fiesta que hasta el nido

llevó el canto más dulce de ternura;

llora el bosque, empeñado y aterido,

y la húmeda extensión de la llanura

la puebla el toro con triunfal bramido.