Placeres de la soledad

By Manuel González Prada

Pláceme, huyendo el mundanal ruido,

tender al bosque mi ligero paso

y en la negra espesura errar perdido

al fallecer del sol en el ocaso;

pláceme agreste monte y escondido,

luna que brilla en el etéreo raso,

volcán de eterna nieve revestido,

fuente sonora y arroyuelo escaso.

Que en tu recinto, soledad secreta,

duerme el dolor que al infeliz oprime

y es todo paz y venturanza quieta:

habla el silencio en tu solemne calma;

adormecido el universo gime

y ábrense a Dios el corazón y el alma.